El mago del barrio: barba, báculo-llave y mala leche. “El Señor de los Pestillos” pone firmes a cerraduras rebeldes y a puertas hinchás.
Abre, cierra y sentencia: “¡aquí mando yo, chavales!”.
Humor garrulo, fantasía de ferretería y colores que revientan en prenda oscura. Si eres de destornillador rápido y golpe seco, esta es tu chapa. Apoquina.