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DON QIXOLa Mancha - Tierra de Don Quijote

Qué ver en Ciudad Real (aunque te digan que no hay nada)

14 de octubre de 2026

Atardecer en Ciudad Real

Cuando alguien me dice que Ciudad Real es fea y no tiene nada que ver, me suelo apostar con esa persona a que, después de visitarla, no va a pensar lo mismo. Por lo que sea, siempre gano la apuesta.

Lo que pasa es que Ciudad Real no se vende sola. No tiene una catedral que salga en las postales ni un acueducto romano. Tiene otra cosa: es una ciudad para vivirla, no para hacerle fotos. Y eso, en un folleto, queda fatal.

Así que vamos a ver qué os recomiendo ver si solo tenéis un día.

La Plaza Mayor (y su famoso reloj)

Todo empieza aquí. Literalmente: si has quedado con alguien en Ciudad Real, lo más probable es que sea en la Plaza Mayor.

Es una plaza rara, de esas que mezclan edificios de épocas que no se hablan entre ellas. Y en un lateral está la Casa del Arco, lo que en su día fue el ayuntamiento, con el carillón. A ciertas horas (a mediodía, a la una, a las seis y a las ocho de la tarde, según la época del año) se abre y salen tres figuras: Cervantes, Don Quijote y Sancho.

Lo pusieron en 2005, por los 400 años del Quijote y los 750 de la fundación de la ciudad. Dos aniversarios en uno. Muy de aquí: si se puede celebrar dos veces, se celebra dos veces.

¿Es espectacular? Bueno, es curioso.

¿Te vas a quedar mirándolo con cara de niño? Seguro.

Y ya que estás en la plaza, si vienes a mitad de agosto puedes disfrutar del vermut. Es muy de aquí que a cuarenta grados la plaza esté a rebosar para celebrar nuestras fiestas y disfrutar del vermut con los amigos.

Aquí no nos achanta el calor, nos achanta que se acaben las aceitunas.

El museo Provincial

Quizás no tengamos un museo con el “status” del Prado, pero nuestro museo provincial no tiene nada que envidiarle.

Aquí no esperes encontrar pinturas de Velázquez o del Greco (que alguna vez sí que hemos tenido), pero ten por seguro que te vas a quedar de piedra cuando veas el esqueleto a tamaño real de uno de los mastodontes que hace miles de años poblaron esta tierra de vid y olivo.

Puedes visitarlo libremente y de forma gratuita, pero te recomiendo que intentes conseguir una visita guiada. Te aseguro que la experiencia cambia por completo.

La Puerta de Toledo

Es de lo poco que queda de la muralla medieval y, para mí, lo más bonito que tiene la ciudad. Una puerta mudéjar del siglo XIV, monumento nacional, que está ahí plantada al final de la calle Toledo como si no supiera que el resto de la muralla desapareció hace siglos.

Lo curioso es que está en una rotonda. Una puerta de setecientos años en medio del tráfico. Hay que ir andando, rodearla con calma y mirar los arcos. Al atardecer, cuando la piedra se pone naranja, es otra cosa.

Los sitios que no salen en las guías

Esta es la parte que de verdad marca la diferencia. Porque la Ciudad Real que conocemos los de aquí no está en los monumentos, está en sitios que a un turista le parecerían “nada”.

El termómetro del Pilar. Si eres de Ciudad Real y tienes más de treinta años, has quedado ahí. Seguro. Antes de los móviles, “en el termómetro” era una dirección exacta.

La Atalaya. Subir a “ver las estrellas” es la excusa oficial. Las vistas de toda la llanura por la noche son la razón real. Bueno, una de ellas.

Las tapas de Ciudad Real. Aquí puedes comer por cuatro duros pidiéndote solo bebidas (todas incluyen una buena tapa). Así que, con 3 cervecitas, puedes comer de sobra.

Ninguno de estos sitios te lo va a recomendar una web de viajes. Yo te los cuento para que conozcas un poquito más de nuestra ciudad y para que disfrutes de unas buenas cañas.

Si vienes el 31 de julio: la Pandorga

Si puedes elegir fecha, elige esta. La Pandorga es la fiesta grande, en honor a la Virgen del Prado, la patrona, y es de Interés Turístico Regional.

Te resumo: la ciudad entera vestida de blanco con pañuelo de hierbas, música por todas partes, una ofrenda de flores y productos del campo a la Virgen (la fiesta nació como agradecimiento por la cosecha) y la limoná, que es vino blanco con limón y azúcar y que es mucho más traicionera de lo que parece. La noche del 30 tienes el famoso concurso de limoná en el recinto ferial.

Y luego se baila hasta que amanece y te tomas unos buenos churros con chocolate.

Un consejo sincero: hidrátate. Con agua. La limoná no cuenta como agua aunque tenga limón.

Lo digo por experiencia… Me lo han contado ;)

Y si te sobra una tarde: Alarcos

A unos pocos kilómetros de la ciudad está Alarcos, un cerro con un castillo, una ermita y un yacimiento ibérico y medieval. Aquí se libró en 1195 la batalla de Alarcos, que los cristianos perdieron (de eso se habla menos). Las vistas sobre la vega del Guadiana al atardecer valen el paseo.

Y desde ahí, si te pica la curiosidad por las órdenes militares, el Campo de Calatrava está al lado. Pero eso te lo cuento en otro artículo.

En resumen

Ciudad Real no te va a dejar con la boca abierta en la primera hora. Te va a ganar a la tercera caña.

Es una ciudad pequeña, cómoda, donde todo está a diez minutos andando y donde la gente se para a hablar contigo en la barra sin que se lo pidas (tranquilo que nadie se va a poner a darte la chapa sin más).

Si eres de aquí y te he faltado algo (que seguro), dímelo en Instagram. Que la lista de “nuestros sitios” no la tengo yo solo, la tenemos todos.

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